Día internacional de las personas con discapacidad
4 de diciembre de 2023Derechos Sociales pone en marcha los dos primeros centros públicos de España para la atención a personas con ELA
29 de diciembre de 2023El pasado 18 de octubre, hace exactamente 4 años de la operación de traqueotomía que me devolvió a la vida. Tras un año y medio, dos años incluso, sin vida social, ni en persona ni por redes sociales. Tras un año y medio malviviendo con la cabeza echada hacia delante con la barbilla apoyada en el pecho. Tras un año y medio sobreviviendo, consumiendo todas mis energías simplemente por el mero hecho de respirar. La traqueotomía me dio la oportunidad de seguir viviendo y, lo más importante, hacerlo con dignidad. Eso sí, gracias a la ayuda económica de mi familia. Pero todo esto ya lo sabéis porque ya os lo conté en mis anteriores ‘cumpletromías‘.
Sé que llevo mucho tiempo ausente. En concreto dos años, desde que fui nombrado presidente de ARAELA. Ha sido un gran orgullo representar a los enfermos de ELA de Aragón, de mi tierra. Un trabajo muy gratificante, al poder utilizar mi experiencia con la enfermedad, ya que he pasado por todas las etapas, así como mi experiencia en una de las mejores unidades de ELA de España. Porque ese es mi único objetivo: ayudar en base a mi experiencia. Pero, por desgracia, también he sufrido uno de los peores momentos de mi vida. Nunca pensé que, entre enfermos y sus familiares, los egos, las envidias, el afán de protagonismo y, sobre todo, la maldad, prevalecería sobre el interés común, el cual debería ser la mejora de la calidad de vida de los enfermos de ELA. Por todo ello, dejé la presidencia y la junta directiva el pasado mes de septiembre, para centrarme en mi asociación, mi blog y seguir trabajando por todos los enfermos de ELA, pero allí donde se valore mi trabajo. Pero ya os contaré más detalles en otra ocasión.






Volviendo al tema principal, estoy aprovechando muy bien esta oportunidad para seguir viviendo. Me encuentro con más fuerzas que nunca. A pesar de los palos que me he llevado durante el último año y medio, principalmente, tengo nuevas ilusiones y ganas de retomar y emprender nuevos proyectos y comenzar una nueva vida, al fin y al cabo. Tomar carrerilla para empezar el 2024 con energías renovadas. Porque, efectivamente, también comienzo una nueva etapa solo. Mi relación con Mar ha terminado. Apenas se lo he contado a nadie, por lo que sé que os pillará por sorpresa. Por respeto a ella y a sus años a mi lado, digamos que la relación no era todo lo ideal que se veía en las redes sociales y en las entrevistas y reportajes. Por eso, los poquitos que han vivido conmigo, y cuando digo poquitos me refiero a dos o tres personas, porque JAMÁS he comentado nada a nadie durante años, saben que también la ruptura es, en cierto modo, una liberación y alivio para mí. Así que cero dramas. Si lo digo hoy es, en parte, para que no me deis más saludos y recuerdos para ella. Y, por favor, no me acribilléis a privados, gracias.
Tras un 2023 en el que he viajado más que en todo el tiempo que llevo enfermo, y malacostumbrándome a hacerlo en taxi adaptado, lo cual es extremadamente caro, di el paso que llevaba tiempo pensando y, por fin, compré un coche adaptado del mismo modelo que suelo pedir cuando necesito un taxi, sin ser una furgoneta muy grande. Así que cogí una Volkswagen Caddy, que fue un taxi de Madrid y, por tanto, entrar y salir de él es muy rápido y sencillo. Desde que lo tengo, he ido un montón de veces a Zaragoza. Si lo hubiera comprado antes de los dos viajes a Bilbao y Santander, ya habría amortizado casi todo el precio. Es una muy buena inversión. Además, me gustaría aprovecharlo para hacer visitas a compañeros de enfermedad, que ya son grandes amigos, de Madrid y alrededores. Pero me he quedado sin chófer y sin esa ayuda extra de una persona que sabe manejarme y, por tanto, no necesitar a las dos cuidadoras. El chófer puede ser cualquiera de mis grandes amigos de Madrid, pero requiero de las dos cuidadoras o de Alex, la experta, mientras la nueva aprende.



En resumen. Nueva y mejor vida. Ganas de ilusionarme, tanto personal como «laboralmente», con muchos proyectos de mi asociación, como personalmente. Aunque tengo asumido que, en mi estado, es prácticamente imposible que alguien se enamore de mí. Demasiados problemas tiene la gente en su día a día, como para meter a un enfermo de ELA en su vida. Pese a ello, os dejo mi nuevo lema de vida:
«La ELA me ha arrebatado la capacidad de moverme, de hablar e incluso la de respirar, pero jamás me quitará las ganas de vivir, amar y ser amado.»
Jorge Murillo.
#JuntosVenceremosELA
