Feliz Navidad
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2 de marzo de 2020El primer cambio de cánula.
Hospital de La Paz. 4 de febrero de 2020.
El pasado martes me hicieron el primer cambio de cánula, después de mi ingreso por la operación. Recuerdo que os comenté que, estando ingresado, la otorrino me hizo un cambio en un momento, completamente indoloro y limpio.
Sin embargo, este cambio iba a ser completamente diferente, y que me hizo entender por qué se hace en el hospital. Pues en muchos sitios lo hacen en casa e incluso la propia familia o cuidadores.
Al comentar en un grupo de afectados alguna de mis dudas, como qué va a pasar con la saliva de encima del globo, me enteré de algo nuevo que no sabía. Una enferma que va al mismo hospital que yo, me dijo que ahora te duermen. La idea no me gustó, pues siempre dicen que es un riesgo, y además, dada mi anterior experiencia, no lo veía necesario. Así que lo anoté para comentarlo en el hospital.
Como finalmente vino mi madre, cancelamos la ambulancia que nos habían reservado entre las 18:00 y las 19:00 del lunes para ingresar y no tener que madrugar un montón al día siguiente. ¡Menos mal que lo hicimos! Porque al llegar nos dijeron que todavía no había cama libre en la UCRE (Unidad de Cuidados Respiratorios de Emergencia), donde estuve ingresado por la operación, porque con el incidente del avión, habían bloqueado las ambulancias por si acaso, y las personas que iban a ser dadas de alta, no se las habían podido llevar. Así que me instalé en una habitación compartida, supuestamente de forma temporal, pero la noche se echó encima y, lógicamente los pacientes decidieron quedarse a pasar la noche e irse al día siguiente. Por lo que me quedé la noche ahí con mi madre. Volví a ver a personal conocido, como el enfermero Ramón, un cachondo que me tuvo que volver a sacar sangre con lo difícil que es conmigo, o la extremeña Gloria.
Ya por la noche, como mi neumóloga estaba de guardia, pude hacerle todas las preguntas. Así, me explicó que por petición de un par de afectados que lo pasaron muy mal durante el cambio, ahora sedaban un poco a todos con propofol. Pero que si no quería, sin problema. Al día siguiente, se supone que iba a ser temprano el cambio pero creo que eran más de las 12:00 cuando me bajaron a la planta de cirugía torácica. Antes de bajar , se pasó la doctora de paliativos para inyectarme botox en las glándulas salivares para tratar de reducir la saliva. Vino con un ecógrafo portátil para las submaxilares y me dijo que las parótidas, que no requieren de eco porque se localizan al tacto, lo haría después del cambio de cánula.
Como siempre, intentamos que pudiera entrar alguien conmigo, pues no es una operación y además iba a estar despierto, por lo que para poder comunicarme en cualquier momento, es imprescindible la presencia de alguien que me entienda. Pero una vez más, no nos dejaron. Así que allí me metieron, con 4-5 personas y el anestesista. Todos se asombraron de que no quisiera sedación. Me hizo gracia la explicación del anestesista: «Antes se iba a Sevilla en carreta, ahora se va en AVE, pero tú mismo». Y empezaron.
Tras ponerme completamente horizontal y quitarme la almohada para tener el cuello más recto, procedieron a sacarme la cánula. Desinflaron el globo y entonces el aire que me metía el ventilador me salía por la boca, entonces quitaron el tubo del ventilador y tiraron de la cánula. Al salir dolió un poco y entonces toda la saliva que estaba encima del globo salió hacia fuera. Me limpiaron muy rápido y procedieron a meter la nueva cánula. Costó un poco y fue lo que más me dolió. Pero tienen que ir rápido porque es el momento más delicado, pues ya llevo un rato sin ventilación y si no entra, no pueden ventilarme. Una vez dentro lo primero ya no recuerdo si aspiraron un poco o directamente ventilación. Lo bueno de estar despierto es que veo y oigo casi todo. Como les insistimos mucho en mi problema de exceso de saliva, que provoca que se acumule días encima del globo, infectándose y pudiendo bajar al pulmón, oí cómo decían que estaba muy limpio todo y que ni siquiera podían coger una muestra de las secreciones para analizar, lo que suelen hacer siempre. Ya lo que aprovechan para hacer es mirar cómo está la tráquea y los bronquios, por lo que vi en el monitor. Se veía un pequeño hilo de sangre que intentaron aspirar. Pero en uno de esos descansos para ventilar, no sé cómo sujetó el tubo, pero no entraba aire, el ventilador pitaba y nadie se enteraba, yo miraba a la chica que sujetaba el tubo y le movía la cabeza diciéndole que no, pero ni caso. Entonces volvieron a meter el fibrobroncoscopio, y yo llevaba bastante tiempo sin ventilación. Por eso es importante que entre un familiar o quien sepa comunicarse contigo sin ordenador. Porque con sólo una mirada hubieran sabido que había un problema.
Durante aproximadamente una hora, tuve baja saturación de oxígeno, mucha tos y un montón de secreciones que subían desde abajo con sangre, imagino que la que se metió durante el cambio. Conforme iban saliendo las secreciones, subía la saturación.
Cuando me bajaron al cambio, avisamos que llamasen a la otorrino que me llevó tras la operación, porque así nos dijo. Pues bien, cuando vino la médica que me bajó, y a la que le habíamos dicho lo de la otorrino y se hizo la loca. Entonces le preguntamos por los enormes granulomas que tengo por fuera en la zona del agujero, que era ella quien los iba a quemar porque paliativos a domicilio no se atreve. Nos dice que los tenían que haber quemado en el cambio. Otra médica que ya era tarde, que no están y que teníamos que haber avisado antes. Ejem, ejem, lo dijimos. Que tendría que quedarme una noche más. ¿Perdón? por unos granulomas? Ni de coña. Así que se va y vuelve con un cirujano torácico, que en actitud un poco altiva nos dice que no ha estado en la operación pero que si no lo han considerado que no hace falta. Yo, al ver que ni se me acerca, me huelo que se creen que son internos, y gracias a tener la tablet, le dije que por qué no me los miraba para opinar, que están por fuera . Y cuando me miró, llegó la doctora Varela de paliativos para el botox pendiente, y al explicar la situación, me miró y dijo que si le conseguían nitrato de plata, lo hacía ella. Dando, sin querer, una lección a los tres médicos que estaban en la habitación. Luego me pinchó el botox en las glándulas parótidas y para casa.
En conclusión, ya entiendo por qué sedan en el cambio de cánula, pero creo que la próxima vez tampoco querré la sedación.
#JuntosVenceremosELA
